La función de cualquier hospital es servir a sus pacientes. Eso incluye dirigirse a ellos mediante un lenguaje que puedan comprender. Lo más común es que ese otro lenguaje sea el español con todas sus variaciones regionales. Y sin embargo, las instituciones médicas, y públicas en general, siguen ofreciendo entornos lingüísticos exclusivamente en inglés o, como mucho, traducciones de escasa calidad presentada en español genérico o transliterado.
Según diversos estudios, si un hospital no se comunica adecuadamente con sus pacientes hispano parlantes, la tecnología médica de que dispone puede llegar a resultar irrelevante.
En LanguageCare creemos que los pacientes no deben ser simples espectadores de las enfermedades que les aquejan, sino más bien al contrario: deben ser agentes activos de sus procesos de salud.
Su bienestar depende de una adecuada comprensión de su entorno sanitario.
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